El privilegio de los alimentos locales y de temporada.

Consumir alimentos de proximidad y de temporada es apostar por la salud propia, por la economía local y por nuestro planeta.

  • Los alimentos locales de temporada son más frescos y por tanto más saludable para el organismo. Suelen ir del campo al mercado, incluso puedes comprarlos directamente al productor. El agricultor recibe un precio justo y podemos comprar más calidad a buenos precios, pues ya no hay intermediarios que puedan especular con el valor de los alimentos. Apoyando, mejorando y fortaleciendo el comercio local alimentado así un comercio más coherente y sostenible de tierras y negocios frente a las grandes cadenas nacionales o internacionales; creando vínculos de confianza y construyendo comunidad.

  • En cuanto a beneficios nutricionales al ser un producto más fresco no necesitará conservantes, congelación o estabilizantes, ni el tenerlos almacenados, transportados y en cámaras frigoríficas que les hacen perder sus propiedades. Por tanto los productos frescos ofrecerán el máximo de posibilidades, mejor sabor, olor, óptimo estado de madurez, teniendo así un mayor valor nutricional. Es un producto más fresco y por tanto más saludable para el organismo. Estos maduran en la naturaleza no en cámaras.
  • Contribuimos a reducir el CO2 pues los alimentos que comemos tiene un mínimo de transporte y recorrido.
  • Es también tranquilizador saber de dónde proceden los alimentos que consumes, conociendo a las personas y sabiendo su proceder a la hora de trabajar.
  • Los intercambios locales de productos y dinero revigorizaran y permanecerán en el ámbito local y se usaran recursos generando riqueza y empleo a su comunidad.
  • Los granjeros y agricultores locales ofrecen una mayor variedad. Cuando éstos producen alimentos que no viajan a largas distancias y no tienen tan alta demanda, éste es libre de probar pequeñas cosechas de diversas frutas y verduras que probablemente nunca llegarían a una gran superficie.

Nos han inducido a consumir productos exóticos o fuera de temporada y esto tiene un coste muy elevado a nivel mundial y planetario. Hace que las grandes corporaciones adquieran más y más territorio para cultivar alimentos “capricho”, causando así deforestación, expulsión de pequeños agricultores y sobreexplotación de terrenos.

¿Es realmente necesario consumir cerezas en diciembre?

Carmen Marsal

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